Hay imágenes que desprenden tal poder de reflexión e inspiración que te sobrecogen, parecen estar vivas y te capturan de tal manera que te planteas si eres tú la impresión y ellas son la realidad… Hoy vi una de esas imágenes, se trataba de una foto del “skyline” de Dubai cuando está nublado. Era impresionante ver cómo algunos de los edificios, de más de 160 plantas, atravesaban las nubes y continuaban su ascenso hasta casi besar el sol (no en vano, en Dubai se encuentra el edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa, con sus 828 metros de altura).

Esa fotografía merecía titularse “los logros de la capacidad humana” porque su contemplación te llena de satisfacción, te transmite magnificencia, grandeza, perspectiva e incluso poder (del “weno”), es como si la instantánea te susurrase: “¿ves hasta dónde podemos llegar?”.

Más allá de los horizontes…

El escritor estadounidense, Richard Bach, nos decía con mucho tino en “Ilusiones”: “La nube ignora por qué se desplaza en una determinada dirección, y a una velocidad específica. Siente un impulso… Ése es el rumbo del momento, pero el cielo conoce las razones y las configuraciones que hay detrás de todas las nubes, y tú también las conocerás cuando te eleves a la altura indispensable para ver más allá de los horizontes…”Qué bueno… Piénsalo, ¿eres más nube o más tipo cielo? “Los nube” son volubles, lo mismo se mueven a un lado que a otro (en función de quién les venda la moto, pero vendérsela, se la venden), cada dos por tres se “ponen negros” y descargan su frustración, indiscriminadamente, sobre quien les pille más a mano, la cuestión es imposibilitar a los demás que vean el sol… “Los cielo” son constantes, su color azul denota su transparencia y su cercanía, se dirigen en una determinada dirección porque así lo han decidido, no es fruto de la casualidad, reflexionan y emocionan, pueden tener días malos, pero lo habitual es ver a “los cielo” despejados…

Lo fácil es ser de “los nube” porque eso requiere invertir un esfuerzo sustancialmente menor, simplemente hay que dejarse llevar por quienes decidan manejar los hilos… Ser de “los cielo” es infinitamente más gratificante, pero también más complicado, porque para conseguir ver más allá de los horizontes hay que decirse a diario: “¡venga, ponte!” y no permitirse dejarlo “para luego”, porque así es como se apaga el poderoso fuego de la oportunidad… Tal y como apuntaba Bach, “elevarse a la altura suficiente” necesita de un esfuerzo, un trabajo, una pasión, una calidad y una competencia recurrentes y conscientes…

¡Escalando!

¿La clave para conseguir una buena altura? No, no es tu estatura (pues no son pocos los casos de los gigantes que se sienten pequeños), la clave está en la postura, es decir, la actitud es la que determina tu altitud. Para conquistar las bondades de la altura (perspectiva, grandeza, poder) que nunca falte en tu mochila de escalador el anclaje de la visión, pues con él podrás sentirte sujeto aun cuando el viento sople fuerte y todo se tambalee (“los nube” ya habrían salido volando). El anclaje de la visión te otorga estabilidad, te da la seguridad que necesitas cuando aparecen los cuestionamientos y es un recordatorio constante de por qué decidiste empezar en su momento (pues cuando esto se olvida… es cuando, hasta el obstáculo más insignificante, te derriba).

Pero, ¡nosotros lo que queremos es venirnos arriba! y para seguir subiendo, que en tu mochila de escalador no falte la MEntalidad de GAnador (“MEGA”), esa imprescindible ejercitadora de la competencia que te lleva a flexibilizar tus límites hasta llegar a ser mejor, teniendo claro que eres tu propio competidor.

A diferencia de la mentalidad derrotista, el “MEGA” se levanta y ¡conquista su propio Burj Khalifa! consiguiendo la altura suficiente para atravesar los nubarrones más potentes…

María Graciani | Escritora, conferenciante, periodistaMaría-Graciani-384x253

@m_graciani

Artículo incluido en el número de octubre de la revista Agenda de la Empresa