Si la vida fuera un cuento, todo lo que hacemos se recrearía entre realidad y ficción, aunque a menudo, el mundo real nos devuelve a una realidad que, en el caso de la economía y las empresas, se traduce drásticamente en algo que llamamos resultados. Creo que es una lástima porque se vive muy bien trazando expectativas en un papel ignorando sus consecuencias. Quizás una de las grandes ventajas que tiene cumplir años sea que probablemente veas un poco peor, por suerte no es mi caso -sigo sin gafas-, pero está claro que ves mucho más.

Algo gordo debió convulsionar el universo en las últimas semanas, porque, casi a la vez, cambia el gobierno, alguien de la realeza entra en prisión, se va el único coach capaz de ganar tres champions correlativas y los pensionistas dan una tregua, aunque dudo llegue a los 100 días.

El caso es que los nuevos políticos que mandan, parece ser que al menos, parecen buenos en lo suyo y, además, hay mayoría de mujeres, todo ello con el boato que la retórica conlleva. Pero, en esta cadena de buenas decisiones -que deberán probarse-, he notado de entrada algo distinto y esperanzador, y no es otra cosa que la decisión de un líder al colocar a profesionales que -al menos sobre el papel- parecen mejores que él mismo.

Naturalmente no hace falta que sean amigos, ni que algunos de ellos sean inexpertos como políticos, baste que sean eficientes en su trabajo. Pero, sin duda, y para los que procedemos del mundo empresarial, nos sorprende este “formato” de gestores, que hasta parecen reunir competencias, al menos técnicas, para abordar el reto que significa gobernar un país anárquico por antonomasia, complejo por su naturaleza variopinta y poco armonioso a tenor de las permanentes sutilezas y recelos entre comunidades y que difícilmente se envuelven en la misma bandera a excepción de los éxitos de la “roja”, que algún mandamás ha querido torpedear -sin éxito- horas antes de un mundial.

Claro está que aquello de los líderes carismáticos e inspiradores habrá que buscarlo o imaginarlo en los cromos, entre youtubers, quizás en algún programa mediático y esto sí, prefabricados por factorías de marketing. Aunque para encontrar líderes de verdad deberíamos tomar lecciones del camino amarillo del Mago de Oz y “empezar desde el principio”, tratar de inspirar “la confianza” con gobernantes nuevos, no “tratar de ser lo que no son”, gestores heterodoxos y singulares que pueden aportar lo propio a una idea común; “pensar en positivo” y “nunca rendirse”, quizás sea simple, pero es obvio que este mismo sentido común mueve a los emprendedores que siguen sus propios sueños, pues al final lo más importante no es lo que todo el mundo te quiere vender, sino lo que cada uno decide comprar.

El gran error de muchas empresas, organizaciones y personas consiste en creerse que la gente les sigue por lo que son realmente como seres humanos, cuando la verdad es que son los intereses personales, las conveniencias o la necesidad lo que provoca adicciones que duran el tiempo justo en que son sustituidas por otras más oportunas, desconozco la parte de “cuento” que tiene la vida, normalmente muchas pequeñas historias brotan de la experiencia y la imaginación de sus autores, pero puedo asegurar que el mejor relato es el que construye cada uno con su propia vida.

Miquel Bonet

Abogado, profesor, autor de “Búscate la vida”

Artículo incluido en el número de julio y agosto de la revista Agenda de la Empresa