Tras el acuerdo de alto el fuego firmado el pasado mes de septiembre entre las milicias que combatían en los alrededores de Tripoli “se ha buscado transformar un desafío en una oportunidad,” afirmó este miércoles en el Consejo de Seguridad el representante especial y jefe de la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia (UNSMIL).

Ghassan Salamé afirmó que desde ese momento se ha logrado consolidar el alto el fuego, tanto sobre el terreno como a nivel político, con el objetivo de minimizar la probabilidad de que se produjera otra crisis similar.

Entre las medidas, acordadas se formuló un plan de seguridad global para la capital del país que cuenta con el apoyo del consejo Presidencial de Libia, un órgano que asume las funciones de jefatura de Estado en Libia.

“De cara al futuro, la ciudad debe ser protegida por fuerzas policiales ordinarias. El éxito en la capital es crucial, no sólo porque alberga a la mayoría de las instituciones gubernamentales y al 30 por ciento de la población, sino también porque lo que funciona en Trípoli puede ser un modelo que seguir en otras ciudades del país”, dijo.

El jefe de la misión de la ONU en Libia señaló que una de las razones del conflicto es las terribles condiciones en las prisiones, donde cientos de libios y extranjeros permanecen detenidos ilegalmente y usados para obtener rescates.

“Algunas cárceles se han convertido en incubadoras de ideología extremista y grupos terroristas. Si bien la crisis provocó la emisión de un decreto que ordenaba al poder judicial revisar los expedientes de los miles de presos que languidecen en la cárcel, sólo 255 han sido puestos en libertad. Este proceso ha de acelerarse y los grupos armados deben restituir el control de los centros de detención a las autoridades”.

Igualmente, pidió el cierre de los centros penitenciarios “que se han convertido en empresas privadas con fines de lucro operadas por grupos armados bajo la cobertura del Estado”.

Fin a la impunidad

Salamé recalcó que ha de terminar la impunidad en Libia donde se producen asaltos a hospitales y al personal médico, y también se extorsiona a las instituciones financieras y a las mujeres que esperan recibir servicios bancarios en esas dependencias.

El nombramiento de un nuevo ministro de interior representa un paso adelante en materia de seguridad y la próxima conferencia sobre Libia que celebrará el Gobierno de Italia en Palermo los próximos 12 y 13 de noviembre “representa una ocasión para que los Estados miembros ofrezcan un apoyo tangible a la formación de las fuerzas de seguridad profesionales”.