Más de dos millones de ucranianos – la mayoría mujeres, ancianos y niños – llevan soportando más de tres años de guerra en su país; para atender sus necesidades, la ONU ha solicitado 187 millones de dólares para 2018.

El coordinador humanitario en el país denuncia la falta de atención y fondos para hacer frente a la crisis y describe una situación dramática.
El desempleo aumenta por el cierre de empresas y fábricas y las infraestructuras del país están en condiciones muy precarias.
“Llevan años de bombardeos a las infraestructuras de electricidad, agua y calefacción que ya eran anticuadas y viejas. Se mantienen en pie con cinta aislante y clips. Todavía funcionan, pero en cualquier momento la gente se podría quedar sin agua, millones de personas”, explica Neal Walker.
La gente soporta bombardeos, la dureza del invierno y sus ahorros se han evaporado, por lo que “el nivel de residenteica es menor que hace cuatro años”.

Las personas que no tienen asegurada la alimentación eran 620.000 en 2016 y ahora son 1,2 millones. A esto se unen una creciente epidemia de VIH y casos de tuberculosis resistente a los medicamentos.
En total, casi tres millones y medio de ucranianos necesitan ayuda humanitaria.
“Nos enfrentamos a una realidad de un clima invernal muy duro, la gente está agotada después de años de conflicto y no tienen a donde ir. Y no hay apoyo de la comunidad internacional para Ucrania, tuvimos menos de un 30% de los fondos que solicitamos para 2017”, comenta Walker.