El uso de artillería pesada causó muerte y destrucción en el sureste de Turquía durante la operación militar del gobierno contra los separatistas kurdos entre julio de 2015 y diciembre de 2016, reveló un informe de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

Al presentar a la prensa el estudio, el portavoz de esa Oficina, Rupert Colville, explicó que las imágenes de satélite mostraron que más de 30 pueblos y vecindarios sufrieron el embate y que en todos ellos hubo víctimas civiles.
Además, unas 350.000 personas, kurdos en su mayoría, debieron desplazarse.

Colville detalló los ataques en la localidad de Cizre.
“El informe describe los relatos apocalípticos de testigos y familiares de las víctimas sobre la destrucción de barrios enteros donde quedaron atrapados por semanas 189 hombres, mujeres y niños en un sótano sin agua, alimentos, servicios médicos ni electricidad, antes de morir en un incendio causado por una bomba”, dijo.

La Oficina de la ONU también cita información del gobierno turco que da cuenta de ataques a las fuerzas de seguridad por militantes del Partido de los Trabajadores de Kurdistán.

El Alto Comisionado para los Derechos Humanos reconoció en declaraciones recientes la complejidad de los desafíos que afronta el gobierno turco tras el intento de golpe de Estado de julio pasado y los diversos atentados terroristas ocurridos en los últimos meses; sin embargo, expresó preocupación por la falta de una investigación creíble sobre la violencia en el sureste del país y porque no se ha registrado ningún arresto relacionado con los cientos de asesinatos denunciados.