ONE OAK, la marca de complementos de moda sostenible, prevé facturar 600.000 euros en 2018un 400% más que en su primer año de vida. Esta cifra supone la consolidación de la empresa como un auténtico referente entre las empresas socialmente responsables para el público preocupado por el medio ambiente y la sostenibilidad.

La compañía, fundada por los hermanos Carlos y Guillermo Íñiguez en octubre de 2016, apuesta por un modelo de negocio diferente. Se trata de un e-commerce de complementos de madera extraída y tratada de forma sostenible que fomenta un consumo responsable ligado al cliente. Su objetivo es apoyar la lucha contra el cambio climático y concienciar al consumidorde la importancia de cuidar el mundo en el que vivimos.

Desde que salieron a la venta sus primeros artículos, en concreto los relojes de madera, la marca ha crecido de manera exponencial en ventas y espera cerrar el año con 15.000 productos vendidos. Una cifra muy superior a los 3.000 de 2017 y que supusieron una facturación de 150.000 euros.

En su catálogo destacan los relojes de madera, su artículo estrella y el que supone el grueso de su facturación (75% del total). Todas las correas ONE OAK son intercambiables y se pueden adquirir esferas y correas por separado. Además, en verano de 2017 introdujeron en su catálogo gorras de madera o corcho rara vez vistas en España en 8 modelos diferentes, así como diversos packs de regalo.

En palabras de Guillermo Íñiguez, co-fundador y responsable de Ventas, Marketing y Sostenibilidad de ONE OAK, “estamos muy contentos de haber llegado hasta aquí y de seguir creciendo día a día. Sabemos que nuestras cifras son ambiciosas, pero estamos convencidos de que vamos a lograrlas”. Su hermano Carlos, responsable de Producto y Operaciones, explica que tienen “muchas ideas que esperamos hacer realidad a corto y medio plazo. En los dos próximos meses lanzaremos nuevos productos: una colección de relojes de edición limitada y otra de mochilas fabricadas en madera y poliéster hecho con plástico reciclado”.

El 95% de la facturación total de la compañía proviene de España, seguido de Francia, Reino Unido y Alemania. La empresa tiene previsto reforzar la venta internacional de los productos de su catálogo a partir de 2019.

Una historia de emprendimiento sostenible

Guillermo y Carlos Íñiguez son dos apasionados de los relojes que vieron un nicho de mercado en el que tenía cabida una marca como ONE OAK. Tras leer que el cambio climático se había convertido en la principal preocupación de los millennials en España, decidieron apostar por una compañía única, un e-commerce que aunara su pasión por los complementos, sus ganas de emprender y que devolviera al planeta más de lo que los habitantes tomamos de él.

Lejos de querer ser una marca más en el mercado, estos hermanos de origen madrileño tenían claro que debían dar un paso más allá en materia de sostenibilidad. Por eso, son ellos mismos quienes controlan todo el proceso de elaboración, sin intermediarios, además de “mancharse las manos” en los proyectos de reforestación para transmitir los valores de la compañía a sus clientes y que éstos calen hondo en la sociedad.

“La sostenibilidad es el camino para conservar el planeta y hacer de éste un lugar mejor. Por eso, nos involucramos personalmente en el proceso de producción. Hemos visitado las fábricas que elaboran nuestros productos para asegurarnos de que los materiales cumplen con los criterios de sostenibilidad medioambiental, así como para cerciorarnos de que las condiciones laborales son adecuadas y nuestros proveedores tienen un modelo de trabajo respetuoso”, explica Carlos Íñiguez.

Por cada venta, ONE OAK planta un árbol en una zona asolada por incendios. Cada árbol lleva una etiqueta con el nombre del cliente y éste recibe una fotografía del resultado final, así como las indicaciones de dónde se encuentra. De esta forma, el consumidor forma parte de todo el proceso.

Objetivo: reforestar Galicia

“Renacer de las cenizas” es el proyecto de reforestación actual que está llevando a cabo ONE OAK. El objetivo es plantar 10.000 árboles en el municipio de As Neves (Pontevedra), una zona calcinada al 90% por los incendios producidos en 2017 que asolaron los montes gallegos.

“Conocimos As Neves a través de la prensa. Nos dejó impactados ver que el incendio de octubre de 2017 dejó tantísima superficie calcinada, además de 20 casas. Por eso nos hemos involucrado tanto en su reforestación”, señala Guillermo.

Con anterioridad, han reforestado zonas de Vilaboa, también en Pontevedra, y de la Selva Central del Amazonas en Perú, pero éste es, hasta la fecha, su proyecto más ambicioso. El plan es llegar a la cifra esperada antes de finales de febrero de 2019. Para ello, plantarán árboles autóctonos que actúen como cortafuegos natural en caso de incendio y fomenten la biodiversidad forestal y animal.

“Con esta reforestación se absorberán un total de 1.900 toneladas de CO2 de la atmósfera durante los próximos 30 años, ayudando así a luchar contra el cambio climático. En otras palabras, nuestro cortafuegos compensará en este periodo las emisiones de carbono emitidas por un coche que dé 250 vueltas a la tierra”, comenta el responsable de sostenibilidad de ONE OAK.