Los ODS proponen eliminar la pobreza, el hambre, facilitar el acceso a los alimentos, al agua potable y a la energía a toda la población del planeta para el año 2030, una población que aumentará en las próximas décadas hasta los 9.000 millones de habitantes, previstos para el año 2050. Por lo tanto, para alcanzar estos objetivos deberemos aumentar considerablemente la producción de alimentos, de energía, de infraestructuras para acceder al agua potable, a los servicios médicos y educativos, y un largo etcétera. En resumen, el primer mandato de los ODS es que debemos producir mucho más que hasta ahora.

Al mismo tiempo, los ODS nos demandan reducir el impacto de nuestra actividad en el medioambiente: evitar que el aumento de la temperatura del planeta supere los 2º C, incluso los 1,5º C, no esquilmar los recursos naturales, tal como nos exigen los ODS números 11, 13, 14 y 15. En definitiva, consumir menos recursos.

De esta aparente contradicción nace la fuerza de los ODS, que son la hoja de ruta más esperanzadora para el futuro de la Humanidad porque tienen en cuenta las dos dimensiones del progreso: 1) aprovechar los avances tecnológicos para aumentar drásticamente la productividad de la economía y 2) distribuir los beneficios generados de una manera mucho más equitativa que hasta ahora, para que beneficien a toda la población. Para los ODS los avances sociales se fundamentan en el desarrollo económico y en una distribución equitativa de sus frutos, sin dañar el medioambiente; tres directrices que solo se pueden hacer compatibles si somos capaces de hacer mucho más y mejor, con menos.

Empresas y ODS. Naciones Unidas incluye a las empresas entre los agentes que harán posible alcanzar los Objetivos para el Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030: “La actividad empresarial, la inversión y la innovación privadas son los grandes motores de la productividad, del crecimiento económico inclusivo y de la creación de empleo … Exhortamos a todas las empresas a emplear la innovación y su creatividad, para resolver los problemas relacionados con el desarrollo sostenible”.

Desde el mundo de la empresa sabemos que solo aumentando la productividad se puede hacer más y mejor con menos. Y los aumentos de productividad que las nuevas tecnologías y la globalización facilitan a las empresas exigen tres grandes cambios: digitalización, descarbonización (empresas “verdes”) y nuevos modelos de negocio basados en el uso mucho más eficiente de los recursos (Economía Circular).

Para ser sostenibles, las empresas deberán ser digitales, energéticamente eficientes e innovadoras en sus modelos de negocio. En este sentido, se puede afirmar que los ODS son una oportunidad para las empresas, puesto que la senda que marcan sintoniza con lo que exige la dinámica de las nuevas tecnologías y de los cambios sociales. En definitiva, para alcanzar los ODS debe aumentar la productividad, tanto de las empresas, como de la economía mundial en su conjunto.

Las empresas con visión a largo plazo consideran a los ODS un referente importante para su estrategia, pues se han dado cuenta de que asumiendo los retos que plantean pueden crecer y reducir sus gastos, y al mismo tiempo mejorar su reputación y fortalecer las relaciones con sus principales interlocutores: clientes, empleados y reguladores.

Propósito y oportunidad. Ahora bien, Naciones Unidas propone los ODS como un camino para “no dejar a nadie atrás”. Por ello, el pilar fundamental sobre el que se sustenta una empresa sostenible es su propósito, que debe estar alineado con esta aspiración. Para beneficiarse de la interdependencia entre el desarrollo sostenible y el éxito empresarial, las empresas deben establecer un propósito vinculado a los grandes retos del desarrollo sostenible, que sirva de guía a su estrategia e impregne su cultura organizativa.

Quiero finalizar este artículo con un apunte sobre las empresas españolas, citando el informe 2030 Purpose: Good business and a better future. La Sostenibilidad en la estrategia de las empresas españolas, que Deloitte presentó el pasado 15 de enero. En él podemos leer: Las empresas españolas cotizadas aún tienen mucho camino que recorrer para disponer de un Propósito que sintetice su razón de ser. Para avanzar con la Agenda 2030 las empresas deben evolucionar en el entendimiento del rol que ocupan en un contexto extendido, donde el éxito empresarial es igual de importante que el compromiso con el desarrollo sostenible”.

 Ángel Pes

Presidente de la Red Española del Pacto Mundial y Subdirector General de CaixaBank