“Nueva Zelanda ha dado un paso importante para abordar el cambio climático y crear un futuro limpio, verde y sostenible prohibiendo la explotación petrolera en alta mar”. Así lo ha anunciado la primera ministra Jacinda Ardern.

Ardern ha asegurado, además, que su política medioambiental no conllevará a la pérdida de puestos de trabajo, en un país donde unas 11.000 personas trabajan en la industria petrolera y que genera unos 1.800 millones de dólares estadounidenses (más de 1.454 millones de euros) al año.