La XXIX temporada de abono de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla se desarrollará entre septiembre de 2018 y junio de 2019 bajo el título La música y la palabra escrita. Desde tiempo inmemorial el arte de los sonidos ha tenido la necesidad de unirse a la palabra escrita para contribuir a difundir el legado literario de cada cultura y, a su vez, llevar cabo una labor de enriquecimiento mutuo: la del idioma llevado al límite de sus posibilidades expresivas a través de su riqueza sonora y la de la música puesta en la tesitura de convertirse no ya en un mero apéndice sino en un equivalente eficaz para los oyentes a la impresión suscitada en los lectores por las grandes obras de la literatura. Porque no pocas veces el pueblo ha hecho suyos los versos de los grandes poetas sin ser conscientes de que detrás de esas canciones transmitidas de padres a hijos o de abuelos a nietos hubiera un autor concreto, o incluso más. Y aunque se pronuncien con gravedad y reverencia nombres como los de Lorca, Byron o Pushkin como si fueran de una elevación que los convirtiera en asequibles para unos pocos, la verdad es que en su tiempo su genialidad fue transmitida de boca en boca, a gran escala, con una celeridad que nada tiene que envidiar a la de las redes sociales contemporáneas.

La Literatura no sólo ha establecido un afortunado maridaje con los diversos géneros musicales que implican la presencia de la voz humana, como el oratorio, la canción o la ópera, sino que ha ido mucho más lejos. Y es que en la época romántica no fueron pocos los compositores que se propusieron pasar al papel pautado, sin más herramientas que la orquesta sinfónica y su imaginación, aquellas historias que les seducían. No en vano, la música es capaz de expresar todo aquello para lo que la palabra se queda siempre corta. Por ejemplo, Berlioz se valió de una viola (instrumento con fama de melancólico) para recrear con gran maestría la personalidad de Childe Harold. Y a Richard Strauss con una trompa y un clarinete para plasmar la dualidad de un Till Eulenspiegel entre irreverente y moralista. Y Ravel soñó un Don Quijote que, aunque se expresara en francés, era inmensamente español con sus ritmos de jota y zortziko, y absolutamente universal.

Pocas veces tendrá oportunidad de encontrarse el público sevillano en el Teatro de la Maestranza una cantidad tal de genios reunidos como los que aparecerán en los catorce programas de abono de esta temporada. En ellos coexistirán García Lorca, Cervantes, Pushkin, Schiller, Molière, Goethe, Lord Byron y Shakespeare con genios de un calibre similar en el terreno de la música, tales como Ravel, Falla, Chaikovski, Richard Strauss, Rossini, Lully, Berlioz, Robert Schumann o Mendelssohn, entre otros.

                               CONCIERTO INAUGURAL: jueves 13 y viernes 14 de septiembre: “Y un solo dios. Bernstein y el monoteísmo” – Programa: Concierto para guitarra y orquesta,“Sefarad, de Samuel Zyman. Solista: José Mª Gallardo del Rey; Sinfonía nº 3 “Kaddish”, de Leonard Bernstein. Soprano: Kelley Nassief; narradoras: Judith y Lear Pisar. Coro de la A.A. del Teatro de la Maestranza; Escolanía de Los Palacios.

Director: John Axelrod

NOTA.- Los conciertos darán comienzo a las 20.00 horas

MFR