El exconsejero delegado de Fiat Chrysler Automobiles (FCA) Sergio Marchionne ha muerto este miércoles en una clínica en Suiza a los 66 años de edad, tras 14 años en los que consiguió sacar a Fiat de la fuerte crisis que atravesaba y relanzar también el grupo Ferrari.

“Ha sucedido, por desgracia lo que nos temíamos, Sergio, el hombre, el amigo, se ha ido”, anuncio el presidente de FCA, John Elkann en un comunicado. “Mi familia y yo siempre estaremos agradecidos por lo que hizo y estamos cerca de Manuela y sus hijos Alessio y Tyler. Renuevo la invitación a respetar la privacidad de la familia de Sergio”, añadió.

La semana pasada abandonó anticipadamente la sociedad tras agravarse su estado de salud después de una operación en el hombro. Su salida oficial estaba anunciada para la primavera del próximo año.

Nacido en Chieti hace 66 años, hijo de un mariscal de Carabineros, Marchionne había estudiado en Canadá (tenía tres diplomas en Filosofía, Economía y Jurisprudencia y un master en Administración de empresas).
El empresario, con domicilio en Suiza, vivió los últimos años entre Turín y Detroit, guiando la “revolución” que llevó a la Bolsa a Cnh Industrial y Ferrari.
Además fue un empresario que se ubicó en el centro de las relaciones políticas mundiales, desde Barack Obama a Donald Trump. En Italia rechazó la invitación de Silvio Berlusconi para postularse con la centroderecha y tuvo una larga luna de miel con el expremier Matteo Renzi, de quien luego tomó distancia.
A Turín, Marchionne había llegado de la mano de Umberto Agnelli, que lo había conocido en Sgs y lo había llevado al consejo de administración.
El primero de junio de 2004, pocos días después de la muerte de Umberto, fue el hombre elegido para guiar el renacimiento de Fiat, con Luca di Montezemolo presidente y John Elkann vicepresidente.