Monserrat Gomendio, directora de Educación y Competencias y jefe del Centro de Competencias de la OCDE, participó el pasado mes d eoctubre en el Think Tank de innovación educativa de CESUR en Sevilla

– Agenda de la Empresa: ¿Cómo es la situación de España en el acceso al sistema educativo?

Monserrat Gomendio: Atendiendo al nivel de acceso de la población a los distintos niveles educativos, tenemos una situación muy buena antes de empezar la educación obligatoria, en infantil, con una casi del 100% de acceso de niños de 0 a seis años, antes de que empiecen primaria. Cuando hablamos de primaria y secundaria, seguimos teniendo un problema muy serio de abandono educativo temprano; es un problema endémico de España. Durante mucho tiempo estuvo cerca del 30% y bajó ligeramente, de forma que en 2011 estaba alrededor del 27%. Además, en España, el 70% abandona sin haber siquiera obtenido la titulación de secundaria, con lo cual lo hacen con un nivel de conocimientos y competencias muy bajo. Además, esto está relacionado en parte con el poco desarrollo que ha tenido la FP en España. Entre 2011 y 2015 ha habido un descenso muy marcado, hasta el 19% y pico, el más importante en la historia de España, pero siendo muy elevado y muy problemático porque son chicos que abandonan sin una titulación, con unos niveles muy bajos, y que luego es muy difícil tanto insertarlos en el mercado laboral como volver a reinsertarlos en el sistema educativo o en algún modelo de formación. Sin embargo, en la universidad hay una tasa de acceso muy alta desde hace mucho tiempo.

A.E.: ¿Y en cuanto a la calidad del sistema?

M.G.: Si miramos no solamente acceso, sino calidad, tanto en la comparativa de PISA como otras internacionales que evalúan a estudiantes de primaria, hemos estado desde que se iniciaron, en el caso de PISA en el año 2000, por debajo de la media de la OCDE, pero en el último ciclo, tanto de PISA como de los estudiantes de primaria, ya estamos en la media. Sin embargo, esto es una combinación de que ha habido una ligera mejora en algunos ámbitos mucho más marcadas en primaria que en PISA, y un ligero empeoramiento de la media de la OCDE. Creo que el resumen más fiel a los datos es que mientras que en los estudiantes de primaria en el último ciclo de 2015 parece haber una mejora notable, sin embargo, en PISA podríamos decir que prácticamente desde que empezó hay un estancamiento. Cuando comparamos el nivel de competencias básicas de estudiantes con distintos niveles educativos, como España se ha mantenido bastante estancada desde hace tiempo frente a países que han mejorado mucho en cuanto a calidad, en el nivel de competencias básicas en comprensión lectora y matemáticas nos encontramos con un resultado chocante y preocupante: el nivel de los versados universitarios compara con el nivel de los estudiantes de secundaria de países con un sistema educativo. Si comparamos CC. AA., encontramos diferencias muy grandes obviamente con Castilla y León, con unos resultados muy buenos. En los sistemas descentralizados suele haber diferencias entre regiones. La pregunta es qué nivel hay de divergencia y cuáles son los factores que llevan a él. En España, la diferencia entre la comunidad con un mejor nivel de rendimiento en PISA (Castilla y León) y la peor (Andalucía) equivale a dos años y medio de escolarización, aunque esos estudiantes obtienen el mismo título de secundaria.

A.E.: ¿Considera la descentralización de la educación un hándicap?

M.G.: Ese no es el problema en sí. En toda la comparativa que hacemos, y para hacerte una idea en PISA el siguiente ciclo vamos a comparar más de 80 países, tenemos sistemas centralizados y descentralizados por distintas razones. Descentralizar qué es parte de la pregunta, cómo se definen las competencias de unos y otros, y quién rinde cuentas a quién por las decisiones. No tenemos evidencia de que los sistemas centralizados o descentralizados lleven a un mejor nivel de rendimiento. De lo que sí tenemos evidencia es de que es importante hacer un proceso de descentralización adecuadamente, dando unas competencias muy claras o a CC. AA. o a ayuntamientos (en función de los países) donde esté muy claro, primero, que competencias tiene y cuáles mantiene el estado central. Además, es necesario que se prepare tanto a ese nivel de gobernanza como a directores y profesores para las nuevas responsabilidades que van a tener antes de que las asuman. Y, por otra parte, que esté muy claro que, a cambio de ese margen de autonomía que se da, haya un sistema de rendición de cuentas que permita saber si está tomando las decisiones adecuadas, que está llevando a una mejora del rendimiento de los alumnos y, en un caso u otro, tomar las medidas adecuadas. No es tanto una pregunta de si la descentralización en sí misma es buena, sino de que es un proceso muy complejo que requiere una definición muy clara de cuáles son los roles de los distintos actores. Sea cual sea la decisión, lo importante es cuál es el nivel de preparación que se le da a las personas que van a tener que tomar esas decisiones y cuál es el sistema de rendición de cuentas que se implementa para poder hacer un seguimiento y ver que está funcionando adecuadamente y que no se llega a unas divergencias excesivas.

Montserrat-en-CesurA.E.: ¿Cree que en España se ha hecho de forma correcta?

M.G.: En España creo que hay demasiada divergencia entre CC. AA. porque dos años y medio de escolarización para estudiantes que obtienen un mismo título me parece excesivo. Y eso es muy contrapudecente a corto-medio plazo para los estudiantes que obtienen ese título convencidos de que tiene el mismo nivel que otros y cuando empiezan a buscar empleo se encuentran con muchas dificultades. Y entiendo ese nivel de frustración porque entiendo que lo que tiene que señalizar un título nacional es que se ha alcanzado un nivel parecido de competencias y conocimientos. Los alumnos no son conscientes, lo que les puede llevar a un nivel de frustración muy grandes porque las CC.AA. con bajo nivel de rendimiento, son aquellas con mayor nivel de ninis, de desempleo juvenil…

A.E.: ¿Cree que se debería promover alguna fórmula para que empresas y universidades dialoguen?

M.G.: Estamos intentando llevar a cabo ese tipo de foros porque cada vez hay una queja más extendida por parte de las empresas de que no se están formando con las competencias que ellos necesitan. Esa división entre la formación que se da en la universidad y lo que las empresas necesitan es una brecha que parece que se está agrandando. Dicho eso, y reconociendo que es muy importante este tipo de foros que estamos intentando poner en marcha desde la OCDE, también es verdad que es un desafío muy grande para todo el mundo porque con la digitalización, la producción tecnológica, la automatización, etc., las necesidades de las empresas están cambiando muy rápidamente y eso pone una presión enorme sobre el sistema educativo, no solamente en las universidades. En los muchos foros en los que he estado, cuando los empleadores explican qué es lo que necesitan, normalmente salen, dependiendo de los sectores, cuatro o cinco competencias que hasta hace uno años no estaban muy priorizadas y ahora son fundamentales como que la gente sea capaz de trabajar en equipo, con personas procedentes de contextos culturales muy diferentes, las que sean pensadores críticos, capaces de resolver problemas complejos, las que sean emprendedores, innovadores, que se adapten al cambio con mucha facilidad… son competencias horizontales. El desafío, y es un gran desafío, está en que tanto en el colegio como en la universidad se deberían estar enseñando estas competencias, lo que requiere de una transformación muy profunda donde a profesores que hace años no se les exigía que formasen a los estudiantes en estas competencias hay que formarlos para que, a su vez, sean capaces de formar a los alumnos.

Inma Sánchez