El terremoto que este domingo sacudió la zona fronteriza entre Irán e Irak ha dejado a miles de iraníes sin cobijo y han pasado su segunda noche al raso, mientras las autoridades se afanan por movilizar efectivos que permitan llevar tiendas, agua y comida para socorrer a la población de la provincia de Kermanshah, una zona montañosa que ha resultado la más afectada por el seísmo.

Los servicios de emergencia han buscado supervivientes hasta el último rayo de sol, pero pasada la medianoche las autoridades iraníes han dado prácticamente por finalizadas las labores de salvamento y se han centrado en proporcionar refugio y suministros básicos en los pueblos de la región, algunos de ellos completamente arrasados por el temblor de tierra.

Aunque el seísmo se dejó sentir en varias provincias iraquíes e incluso en Bagdad, la mayoría de las víctimas son iraníes: el último balance de las autoridades es de 413 muertos y 7.370 heridos, todos ellos en la provincia de Kermanshah. En Irak, a su vez, se han registrado ocho víctimas mortales y 336 heridos.