Los diálogos interculturales, la formación sobre la cobertura mediática de los conflictos y los laboratorios para desarrollar el pensamiento crítico son algunas de las actividades que propone un proyecto de la ONU para ayudar a los jóvenes a responder a los mensajes de los grupos extremistas y terroristas en Túnez, Jordania, Marruecos y Libia.

Desde 2016, uno de cada cuatro jóvenes entre los 15 y 29 años ha sido afectado de una manera u otra por la violencia o un conflicto armado. Los jóvenes representan un 16% de la población mundial y muestran de forma regular su capacidad de supervivencia pese a las dificultades que encuentran, aunque algunos caen seducidos por los grupos que promueven el extremismo.

Es el caso de la tunecina Mansouri Hayfa, que este martes ha contado cómo a los 14 años cayó en manos de un grupo de jóvenes islamistas radicales: “se paseaban delante de nuestro colegio y nos hablaban del verdadero islam y la yihad contra nuestros enemigos”. También ha narrado cómo gracias a su naturaleza curiosa y sus diversas lecturas pudo salir de ese ambiente.

Mansouri, junto con otros cinco jóvenes árabes, ofreció su testimonio durante un acto organizado por la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la Oficina de Lucha contra el Terrorismo, ambas pertenecientes a las Naciones Unidas, para lanzar un proyecto con el objetivo de ayudar a los jóvenes de Túnez, Jordania, Marruecos y Libia a defenderse de la violencia radical.

El proyecto, que tendrá una duración de dos años y está cofinanciado por el Gobierno de Canadá, apoyará iniciativas en áreas de la educación, la ciencia y la cultura. La iniciativa nace del principio de que cualquier solución duradera ha de poner a la juventud al frente de la lucha antiterrorista.

Las organizaciones de jóvenes y profesionales de la educación y de los medios de comunicación se movilizarán en una serie de actividades como los diálogos interculturales, la formación sobre la cobertura mediática de los conflictos y laboratorios para el desarrollo el pensamiento crítico.

En las actividades participarán unos ocho mil jóvenes que también aprenderán a afrontar la incitación al odio a través de Internet y a crear espacios en los medios de comunicación para diseminar discursos alternativos para la juventud.

La UNESCO trabajará de cerca con interlocutores como los Ministerios de la Juventud, los de Educación y los de Trabajo de los citados países y también con líderes religiosos y universidades.