Las autoridades francesas han rebajado a diez el número de víctimas mortales por las inundaciones registradas la pasada madrugada en el departamento de Aude, en el sur del país, tres menos de las anunciadas anteriormente.

El primer ministro francés, Édouard Philippe, se ha trasladado al lugar de los hechos; el jefe del Gobierno, que provisionalmente se ocupa también de la cartera de Interior, se ha referido a las fuertes lluvias como “un fenómeno excepcional”, “más brutal e intenso” que la crecida que afectó al río Aude en 1891, la más catastrófica de la que se tenía noticia.