La VIII Cumbre de las Américas, el mayor encuentro político y diplomático del continente, que en esta ocasión está centrada en el combate a la corrupción, ha comenzado este viernes en Lima (Perú) en medio de un ambiente desangelado por las notables y numerosas ausencias -entre ellas, las de los líderes de Estados Unidos, Cuba y Venezuela- y solapada por el bombardeo de EE.UU. a Siria y los periodistas ecuatorianos asesinados en la frontera con Colombia.

El presidente de Perú, Martín Vizcarra, fue el encargado de abrir el encuentro, cuyo tema será La Gobernabilidad democrática frente a la corrupción, con un discurso en el que realizó una encendida defensa de la lucha contra este flagelo y la necesidad de los países de la región para coordinarse para enfrentarlo. Almagro por su parte vinculó este combate con la defensa de la democracia e, inversamente, a las dictaduras con las prácticas corruptas más absolutas.

Las ausencias han deslucido un encuentro que paradójicamente si parece que será exitoso en cuanto a la llegada de un acuerdo anticorrupción, ya que de forma inédita en los últimos 13 años de reuniones continentales los cacilleres llegaron el jueves a un borrador de consenso para el denominado Compromiso de Lima. Según informó la Cancillería peruana en un comunicado, el texto que con casi total seguridad se aprobará en la reunión incluirá acciones concretas para la lucha contra la corrupción en la región.