Días 26 y 29 de noviembre, 2 y 5 de diciembre

 – Junto con Rossini y Bellini, Gaetano Donizetti (¡Dozinetti para sus rivales!) forma –como se sabe- la  – famosa trinidad de astros compositores que lucieron y deslumbraron en los dominios de la ópera italiana durante la primera mitad del s.XIX. Tomando por modelo el estilo de Rossini, que estaba entonces en el apogeo de la gloria, cuyas formas imitó fácilmente, Donizetti se dejó arrastrar por aquel estilo brillante y efectista, así como luego imitó el de Bellini. Entre 1822 y 1836 produjo cada año de tres a cuatro óperas, lo que le impidió atender  a la calidad, en perjuicio de la cantidad. La muerte de Bellini le hizo dueño indiscutible de la escena italiana, y sus obras posteriores no pasaron de la vulgaridad. Donizetti  se trasladó, indignado, a París, donde estrenó varias óperas en francés, entre ellas La fille du régiment, compuesta en pocos días. En cambio, Don Pasquale es uno de los últimos ejemplares de grandes óperas bufas italianas. Donizetti, en muchos de sus rasgos específicos, sirvió incluso de modelo a Verdi, pero la música de aquél fue perjudicada continuamente por su extraordinaria vena melódica y por la prodigiosa facilidad con que escribía una ópera cada dos o tres meses, sin preocuparse ni de la originalidad de las ideas ni de la corrección de la forma. Pocos músicos se hallarán, sin duda, tan aplaudidos en su tiempo y del que hayan sobrevivido menos obras, aún reconociendo su gran instinto dramático y su facilidad melódica, cualidades que le encumbraron en el Parnaso de la ópera italiana.

LA FILLE DU RÉGIMENT - © A Bofill (4)La fille du régiment que representa el triunfo del amor y del bel canto, puede convertirse en el acceso del aficionado menos entusiasta al mundo del ‘bel canto’, ya que como afirma el director musical Santiago Serrate, conocido del público sevillano: “es una oportunidad fantástica para introducirse en la ópera para aquellos que no hayan acudido nunca a una representación”.

Entre los atractivos del reparto ‘sevillano’ debemos mencionar el espléndido elenco vocal, encabezado por la soprano sudafricana Pretty Yende, cuyas aclamadas actuaciones y amplia discografía la han convertido en una de las estrellas más brillantes del repertorio clásico. Otras figuras, no menos brillantes, consolidan y completan un elenco de gran calidad: el tenor estadounidense John Osborn; la soprano bielorrusa Marina Pinchuk; la actriz Vicky Peña, partícipe en numerosos montajes; los barítonos Carlos Daza y Alberto Arrabal; el bajo David Lagares –viejo y apreciado invitado,- el tenor Moisés Molina… sin olvidarnos de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, uno de los puntales del Maestranza, ni del Coro de la A.A. del Teatro, dirigido por ese grandísimo profesional que es Íñigo Sampil, responsable de un éxito consolidado temporada tras temporada.

Algunos comentaristas han aludido –no sin razón- a la figura del sevillano Manuel García (que da nombre a la Sala anexa del Maestranza), gran profesor de canto y padre de la Malibrán, que tanto hiciera por el bel canto, en su  doble faceta  de profesor y productor. Sirvan estas líneas para rememorar su contribución decisiva –también como empresario- a la difusión y auge del belcantismo en Europa.

MFR