Durante 2017 el país nórdico se mantuvo como la nación con menor brecha de género del mundo —título que ostenta desde hace nueve años— de acuerdo con el último Informe Global de la Brecha de Género elaborado por el Foro Económico Mundial.

Este 2018, Islandia dio un paso más hacia adelante en ese sentido al convertirse en la primera nación en contar con una ley que exige a las empresas y entidades que demuestren que sus salarios son equitativos sin importar el género, etnia, sexualidad u origen de los trabajadores.

Esta pionera medida fue aprobada por el Parlamento islandés a principios de abril y ha entrado en vigor con el nuevo año. La disposición afectará a las compañías privadas y a los organismos públicos que tengan en plantilla a al menos 25 trabajadores. En caso de no certificar que se ajustan a la nueva política de paridad salarial tendrán que hacer frente a sanciones económicas.