Que la Inteligencia Artificial ha llegado para quedarse es algo más que confirmado, y prueba de ello es que cada vez son más numerosas las áreas donde esta tecnología está presente. Dentro de los nuevos campos de actuación de la IA, hay uno que está llamando especialmente la atención: la interacción entre máquina y arte. Se trata de un desafío en el que los artistas han mostrado su interés, ya que su aplicación supondría una auténtica revolución dentro del mundo de arte como hasta ahora lo hemos conocido.

Y no es para menos, ya que cuesta creer cómo la música o la pintura, disciplinas totalmente subjetivas que nacen de una mente creativa, puedan convivir con un sistema inteligente, basado en reglas y patrones. Ante esto, tenemos que plantearnos: ¿hasta qué punto puede llegar la IA en el campo creativo?

En la actualidad, las Machine Learning solo representan de manera superficial a la capacidad humana. A menudo, son solo filtros conceptuales, especializados en una única capacidad, y carecen de la inteligencia integrada necesaria para comprender los aspectos más sutiles del campo creativo. Sin embargo, un ejemplo muy reciente que pone en duda esta afirmación es El Retrato de Edmond de Belamy, un cuadro realizado por un grupo de artistas de 25 años que han recurrido a la Inteligencia Artificial para crearlo. Será subastado próximamente por Christie’s, convirtiéndose así en la primera casa de subastas en ofrecer una obra de arte creada a partir de un algoritmo.

Esto que ahora nos parece un hito, en realidad no es tan nuevo. Hace ya dos décadas nacieron los sistemas basados en el conocimiento, que intentaban aplicar los conocimientos de los ingenieros en proyectos de los sectores de la automoción y de la aviación. Este proceso consiste en capturar el conocimiento con el objetivo de educar a un sistema para crear un producto, basándose en las entradas que recibe. Y esto, si tenemos en cuenta la gran cantidad de entradas de datos y de tantas fuentes diferentes con la que contamos en la actualidad, nos lleva a plantearnos si realmente no estamos más cerca de lo que creemos de conseguir que las Machine Learning tomen sus datos de alguna fuente similar a la que ha utilizado el artista para tomar su inspiración a la hora de crear sus obras. ¿Hay algo intrínsecamente humano que diferencie los aprendizajes y la creatividad de una persona en comparación con una máquina?

La clave para responder esta cuestión es tener en cuenta que para que la IA realmente llegue al campo creativo, necesitamos crear no tanto Inteligencia Artificial -una palabra a menudo mal utilizada-, sino Inteligencia General Artificial, algo que estaría más cerca de las habilidades de un ser humano. Esto aún está muy lejos, ya que, si bien podemos replicar la función de las partes del cerebro, aún no somos capaces de integrarlas a escala y como un todo. Con la tecnología actual, el sistema se sobrecalentaría. El diseño de la mente humana es infinitamente más eficiente.

¿Podrá suplantar la IA a la inspiración? Si consideramos la inspiración como un sentimiento, es difícil pensar que la IA pueda tener la capacidad de inspirarse a sí misma para crear algo nuevo basado en un sentimiento que busque lograr algún beneficio. Es decir, hay que plantearse si esta tecnología se inspiraría mediante alguna forma de retroalimentación que reciba en función del trabajo que crea.

Para ambas cuestiones, debemos considerar el motivo más profundo de la motivación: lo que motiva a la Inteligencia Artificial a ser creativa o inspirar podría ser que un humano haga clic en un ratón… “No me gusta esa versión, por favor inténtelo de nuevo, haga clic en…”. Esta es una clara indicación para intentarlo de nuevo. ¿Con esto podría una máquina ver su resultado y, de alguna manera, sentir que no era lo mejor que podía hacer, que no estaba lo suficientemente inspirada, sin ninguna forma de reconocimiento o interacción externa extra? Personalmente, creo que estamos muy lejos de esto, pero cuando logremos algo así será el momento en que pasaremos del aprendizaje automático a la verdadera Inteligencia Artificial.

Matt Watts | Data Strategist & Director of Technology de NetAppMatt Watts

Artículo incluido en el número de octubre de la revista Agenda de la Empresa