El alto comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, recalcó hoy en una rueda de prensa en Ginebra, que cerrar puertos para impedir la llegada de más inmigrantes y refugiados “no es la solución correcta”, y pidió a los países mediterráneos que sellen acuerdos para determinar los desembarcos tras rescates en el mar. “Espero que no haya ninguna duda acerca de que el rescate es sacrosanto. El rescate en el mar tiene que ocurrir, quienquiera se encuentre en los barcos”, declaró en una conferencia de prensa el funcionario italiano, quien recordó a los gobiernos europeos que se trata de una obligación bajo el Derecho del Mar y no solo del Derecho Humanitario y del Derecho Internacional de los Refugiados.

Ayer, Filippo Grandi habló al final de una visita de dos días a Copenhague, Dinamarca, donde advirtió que las políticas de asilo cada vez más restrictivas marginan a los refugiados y dificultan la integración exitosa, afectando tanto a los migrantes como a las sociedades que los acogen.

“En un momento en que la gente está preocupada por el impacto de los conflictos en Medio Oriente y África, entiendo las preocupaciones de muchos europeos. Pero la solución radica en que los países trabajen juntos. Eso significa unirse para brindar seguridad a quienes lo necesitan, mediante acuerdos justos y coherentes en línea con el marco internacional que los europeos ayudaron a construir”, expresó Grandi que durante su visita se entrevistó con varios ministros y se reunió con refugiados.

Actualmente, países de todo el mundo están discutiendo un Pacto Mundial sobre Refugiados que será adoptado por la Asamblea General de la ONU en septiembre.

ACNUR asegura que las buenas políticas europeas regionales y nacionales pueden ayudar a determinar cómo se gestionan las situaciones de los refugiados a nivel mundial y mostrar cómo la solidaridad y la responsabilidad compartida generan dividendos en todas partes.

Las propuestas recientes para exteriorizar el proceso de asilo con el objetivo de desviar la responsabilidad de las fronteras europeas y limitar el acceso al asilo para los que llegan a Europa van en contra de estos esfuerzos mundiales y deben evitarse, reiteró la Agencia.

“Necesitamos solidaridad y cooperación, no cambios de responsabilidad. Nueve de cada diez personas desplazadas por la fuerza no están en Europa, sino en sus propios países o en los países vecinos “, agregó Grandi. “Cuando Europa cierre sus puertas, la compasión y la solidaridad de esos países está destinada a fallar”.