Apoyar a los ganaderos para que se recuperen y evitar una mayor mortandad y padecimiento de los animales resulta crucial en Etiopía, afectada por la sequía y en donde el hambre ha aumentado este año, según advirtió hoy la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y la (FAO).

La sequía ha devastado los medios de subsistencia de los propietarios de ganado, secando los pastos y las fuentes de agua, lo que ha provocado la muerte de un gran número de animales, especialmente en las regiones del sur y sudeste del país, mientras otras zonas se recuperaban de la sequía inducida por El Niño sufrida en las temporadas pasadas.

Las comunidades pastoriles afectadas por la sequía se enfrentan a una reducción de la producción de leche, al aumento de la malnutrición y a una capacidad limitada de obtener ingresos y un acceso muy restringido a los alimentos.

Unos 8,5 millones de personas -uno de cada doce habitantes- padecen hambre; de ellas, 3,3 millones viven en la región de Somali.

La actual crisis alimentaria y nutricional se agrava considerablemente por el duro golpe que han experimentado los medios de subsistencia pastoriles. Para las familias dependientes del ganado, los animales pueden significar literalmente la diferencia entre la vida y la muerte, en especial para los niños y las mujeres embarazadas y lactantes, para quienes la leche es una fuente crucial de nutrición.

Tras haberse perdido hasta ahora 2 millones de cabezas de ganado, la FAO se centra en ofrecer ayuda de emergencia a las comunidades pastoriles más vulnerables, mediante la vacunación y el tratamiento de los animales, piensos suplementarios, la rehabilitación de pozos y el apoyo para la producción de forrajes y piensos.