microscope-275984_640Un estudio realizado por un grupo de expertos en biología y microbiología de la compañía Healthy Help Corporation y que se ha venido desarrollando desde 2013 muestra que las emociones que experimentamos pueden influir en los microorganismos que viven en nuestro interior. Las conclusiones de este estudio, liderado por el experto en probióticos José Antonio Sánchez, han sido presentadas este sábado en el IV Congreso Parasanitario y de Medicina Integrativa.

Para definir a este proceso, los investigadores han acuñado el término psicodisbiosis. Este término nace de la unión entre psicobióticos y disbiosis. El psicobiótico es “un organismo vivo que al ser ingerido en cantidades adecuadas produce un beneficio en la salud de pacientes que sufren enfermedades psiquiátricas”, según la definición de la revista Society of Biological Psychiatry.

“Un ejemplo muy sencillo es el síndrome de intestino irritable (SII), una patología que se incrementa tanto por inestabilidad emocional como por hábitos alimenticios, entonces vemos que el origen puede estar en la microbiota o en las emociones”, explica José Antonio Sánchez, que es, además, autor del libro “Limpia tu intestino de mierda”.

“Otro ejemplo es el estreñimiento espástico asociado comúnmente a problemas emocionales y que claramente determinan una disbiosis intestinal, no incluida en el CIE (Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud) No obstante, desde 2014 aparece entre los nuevos descriptores en la U.S National Library of Medicine. Entonces, si una disbiosis puede ser emocional deberemos empezar a usar el término Psicodibiosis (Psychodysbiosis)”, añade el experto.

En otro estudio publicado en abril de 2013 en la revista Journal of Probiotics and Health (West R et al.), realizado en un total de 33 niños y adolescentes con trastornos del espectro autista TEA se observó que, además de mejorar en estos pacientes su sintomatología digestiva, se apreciaba también una evidente mejora en los ítems de comportamiento de la escala ATEC, una escala de evaluación de severidad del autismo. En esta escala es donde se valoran parámetros como el lenguaje, la sociabilidad, el aprendizaje o la conducta. Los voluntarios recibieron durante un total de 6 meses una mezcla de 5 cepas de probióticos (Delpro®).