Tan sólo 1,34 hijos por cada española, cifra que compartimos con Italia, única nación que nos supera en cuanto a la media de edad para el nacimiento del primer hijo.  Mientras que en el país vecino las madres primerizas dan a luz con 31 años, las españolas lo hacen con 30´8.

Son datos de Eurostats, las estadísticas y sondeos oficiales de la Unión Europea, relativos a 2016, de entre las que también es importante destacar que las españolas ocupan un lugar prioritario en el ranking de la llamada maternidad tardía. Un 6,6% de nacidas en nuestro país dan a luz pasados los 40.

Más allá de la revolución social que ha supuesto la incorporación de la mujer al mercado laboral y de la dificultad que a veces supone compaginar la carrera profesional y la maternidad, lo cierto es que la infertilidad está jugando un papel decisivo en el cambio demográfico que vive nuestro país. En España, continúa aumentando el número de parejas que recurren a la reproducción asistida ante la imposibilidad de concebir de manera natural y los niños nacidos con estos métodos son ya el 10%.

¿Cuáles son las causas de este incremento de la infertilidad? Los expertos en salud reproductiva diferencian entre las propias de cada género, enfermedades como la endometriosis, propia de las mujeres o el varicocele, de los hombres, frente a factores externos que afectan a ambos sexos y que cada día se toman en más consideración.

Hablamos, por ejemplo, de la calidad de la alimentación, que también influye en la implantación y posterior desarrollo de la gestación. La vitamina D ayuda a la implantación embrionaria, así que, sobre todo durante el invierno, cuando la exposición solar es mínima, recomienda Fulvia Mancini, Directora Médica de Clínicas Eva, comer alimentos ricos en vitamina D. Por ejemplo, el salmón y el atún (mejor si son crudos), el tofu y la leche de soja. Además, hay muchos alimentos fortificados con vitamina D como los cereales, la leche y el yogur. En los varones, los alimentos ricos en antioxidantes ayudan a mejorar la movilidad espermática. Los arándanos, los frutos secos, las legumbres, los cítricos, las uvas, las sardinas, son todos alimentos antioxidantes que no deberían faltar en la dieta.

El tabaquismo es, por otro lado, y según las explicaciones de su colega César Lizán, ginecólogo y Director Médico de EVA, el motivo en el que existe un mayor consenso entre expertos. La nicotina reduce la vascularización uterina y ovárica, lo que influye de manera negativa en la calidad de los óvulos y dificulta la implantación embrionaria. Asimismo, los varones pueden ver afectada su capacidad reproductiva por este hábito nocivo: la movilidad espermática disminuye en los hombres que fuman más de 10 cigarrillos al día.

El también Director Médico de Eva, llama asimismo la atención sobre la incidencia de agentes contaminantes en determinados entornos laborales. El doctor explica la potencial peligrosidad para la fertilidad de algunas sustancias como pesticidas, plásticos, productos químicos industriales y combustibles. Entre ellos se encuentran los conocidos como disruptores endocrinos, que son sustancias industriales y que perjudican ya que pueden realizar acciones similares a hormonas como estrógenos, andrógenos, hormonas tiroideas o esteroideas.

El estrés afecta de igual manera a hombres y a mujeres, aunque su incidencia en la fertilidad se hace más patente en el caso de ellas, puesto que contribuye a la producción de una hormona, el cortisol, que inhibe la liberación de otra hormona, la LH (hormona luteinizante). Esta hormona es la que descarga la ovulación, así que en mujeres muy estresadas se pueden observar trastornos de la ovulación, hasta pueden desarrollar una condición crónica conocida como amenorrea funcional hipotalámica en que la menstruación desaparece por completo.

Medicinas, hábitos como el consumo de alcohol, determinadas prácticas deportivas, y por supuesto la edad, factor determinante en el caso de ellas. La pregunta, a tenor de los datos es si debemos preservar la fertilidad, una posibilidad que existe hoy en día gracias a la congelación del material genético. En los varones se denomina criopreservación de semen y consiste en congelar el semen para su posterior utilización, una práctica que realizan algunos deportistas, por ejemplo, cuando viajan a algunos países en los que ciertas enfermedades pueden poner en riesgo su fertilidad.

En la mujer, en cambio, se denomina vitrificación de óvulos y se realiza en la mayoría de los casos para evitar la lucha contra el reloj biológico. Tal como explica la doctora Mancini, la reserva ovárica de una mujer, su material reproductivo, disminuye con la edad y se encuentra en estado crítico a partir de los 35 años. Si por determinadas circunstancias personales, ya sean emocionales, laborales o de salud, la mujer piensa que no va a tener la oportunidad de ser madre pronto, lo indicado es la congelación de los óvulos, para preservarlos del paso del tiempo. De hecho, los especialistas aconsejan realizar la preservación de la fertilidad a partir de los 20 años, cuando los óvulos son de mejor calidad, para así evitar problemas futuros cuando se busque el embarazo.

De esta manera, explica la experta, se reducen las posibilidades de recurrir a óvulos de donante para poder ser madre, así como disminuyen las probabilidades de sufrir un aborto o tener un bebé enfermo debido a las alteraciones cromosómicas ligadas a la edad materna.

En cualquier caso, la doctora aclara que siempre es muy positivo el conocimiento de la reserva ovárica puesto que cada caso es muy particular y hay mujeres jóvenes con muy pocas posibilidades de quedarse embarazadas en el futuro. Lo ideal sería, como vienen solicitando expertos en reproducción asistida, y que ya implementan de forma gratuita algunos centros, como Clínicas EVA, que la mujer pueda realizarse a edades tempranas un estudio de fertilidad, para saber si va a tener problemas para concebir en el futuro. De esta manera podrían reducirse las estadísticas que ya han empezado a preocupar, a la vez que permitiría a muchas parejas realizar el sueño de su vida: ser padres.