Franz Kafka nos dejó una memorable visión sobre el envejecimiento, “quien conserva la facultad de ver la belleza no envejece”, que en muy pocas palabras resume lo que en nuestro tiempo se ha denominado el envejecimiento activo. La OMS lo define como “el proceso de optimizar las oportunidades para la salud, participación y seguridad al objeto de mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen”.

En nuestro entorno inmediato, cada vez somos más conscientes de que la pirámide de población se está invirtiendo, vivimos más y con mejor calidad de vida. Más allá de las estadísticas, somos conscientes que niños y mayores son dos grupos muy importantes para que nuestra sociedad sea cada día más sostenible.

Las personas mayores son en realidad un gran recurso en el mundo desarrollado. Por ello, el envejecimiento activo promueve el desarrollo de programas que permiten el aprendizaje a cualquier edad, aprovechando al máximo las oportunidades para tener un bienestar físico, psíquico y social durante toda la vida. Su objetivo es extender la calidad, la productividad y la esperanza de vida a edades avanzadas, potenciando actividades recreativas, de voluntariado, culturales y sociales, educativas y de promoción de la vida diaria en familia y en la comunidad. Mantener la independencia es el principal objetivo, la salud que posibilita la independencia es el medio para envejecer activamente. Entre los factores que determinan un envejecimiento activo están los valores culturales y las tradiciones, el sistema sanitario y social, el nivel de ingreso y protección social, las ciudades saludables y accesibles, los factores personales, de comportamiento y el propio ambiente social en el que se vive.

Desde el ámbito público local, los Ayuntamientos han puesto en marcha muchas iniciativas de todo tipo dirigidas a proporcionar a los mayores espacios de formación, participación, encuentro y convivencia. También desde el ámbito universitario se han impulsado espacios, talleres, cursos, etc., denominados aulas de mayores, aulas de la experiencia, que proporcionan la oportunidad a las personas mayores de incorporarse a programas de formación científica, cultural, tecnológica y social, después de la finalización de su etapa laboral, por pre-jubilación, por intereses o inquietudes personales.

Desde la iniciativa privada se vienen suscitando una multitud de ofertas de actividades y lugares donde envejecer activamente. Son oportunidades que muchas personas aprovechan, como la Vniversitas Senioribvs, un centro educativo y social de la Fundación San Pablo Andalucía CEU, un programa universitario de enseñanza no reglada donde no se precisa titulación previa para acceder ni se realizan exámenes, dirigido a personas mayores de 40 años con inquietudes culturales y sociales. Este tipo de centro está basado en la idea de la formación continua de las personas, a través de la cual éstas puedan disfrutar durante toda su vida del aprendizaje de nuevos conocimientos y profundizar en los ya adquiridos, al tiempo que se mantienen intelectualmente activos y en relación con otras personas de su edad y entorno social con las mismas inquietudes.

Quizás pensamos demasiado a menudo que hacerse mayor es una complicación y no una oportunidad, olvidando que cumplir años con salud es acumular conocimientos, experiencias y valores que las nuevas generaciones pueden aprovechar y, lo más importante, que mantenerse activo al hacerse mayor es fundamental para abordar el reto del envejecimiento. Una dieta sana y ejercicio son la clave para envejecer con salud, al igual que mantenerse intelectualmente activo. Nos vendieron en su momento que la “arruga era bella” pero, sin duda, lo que es bello es envejecer disfrutando en cada momento y en plenitud.

Enrique Belloso Pérez

Director de Relaciones Institucionales y Comunicación de CEU Andalucía