Se acaba el verano y llega el momento de volver a la rutina, algo que no siempre es fácil. De hecho, diversos estudios estiman que  entre un 20 y un 50% de la población trabajadora sufre depresión post vacacional cuando se incorpora al trabajo. “Aunque depresión postvacacional es un término comúnmente usado por la población lo cierto es que no existe una patología catalogada como tal; lo que sí se ha ido viendo a lo largo de los últimos  años son una serie de síntomas comunes en personas que acudían a consulta después de las vacaciones entre los que destacan la falta de capacidad para adaptarse nuevamente a la vida laboral”, explica Guiomar Travesedo, psicóloga del Hospital Vithas Xanit Internacional, perteneciente al grupo sanitario Vithas.

Los síntomas más comunes en la población después de la vuelta al trabajo son: cansancio excesivo, falta de apetito, dificultad para concentrarse, dificultad para realizar las tareas que anteriormente se realizaban con facilidad, tristeza, irritación, nerviosismo, falta de interés o ansiedad. “Normalmente estos síntomas, que en la mayoría de los casos suelen producirse en la primera semana de la vuelta al trabajo, son pasajeros y desaparecen a los 15 o 20 días. Si permanecieran por más tiempo  habría que buscar causas más profundas a la situación que la persona está experimentando y, en este caso, ya podríamos empezar a pensar en un depresión como tal”, explica la especialista.

Pese a que los síntomas depresivos después de las vacaciones existen, también es cierto que podemos seguir una serie de pautas previas a la vuelta al trabajo que pueden ayudarnos a prevenir que se produzcan estos síntomas. “Organizar la vuelta de las vacaciones con una semana de antelación al hogar, o al menos unos cuatro días antes, para el proceso de adaptación es fundamental para prevenir este síndrome”, explica Guiomar Travesedo.

“Los días antes de la vuelta al trabajo hay que intentar llevar una rutina lo más parecida posible a la que teníamos antes de irnos de vacaciones y, si es posible, tomar el contacto con la gente y amigos que estamos acostumbrados a ver en nuestra vida cotidiana antes de la vuelta al trabajo. Algo que recomiendo también a mis pacientes y que suele dar resultado es realizar la vuelta al trabajo en un viernes en lugar de un lunes como suele ser habitual, ya que  esto hace que la adaptación sea paulatina, evitando o disminuyendo la aparición de éstos síntomas”, añade.

Y, una vez que toca volver, los especialistas señalan que es el momento idóneo para adoptar una rutina saludable que nos ayude a sentirnos mejor estos días. “Una alimentación adecuada, deporte y una rutina de sueño es fundamental en períodos vulnerables como puede ser éste. Las personas con pensamiento positivo y que disfrutan de su trabajo tienen menos posibilidades de padecer este síndrome postvacacional”, matiza la especialista.