La Comisión de Investigación de la ONU sobre Siria acusó a todas las partes del conflicto en ese país de seguir perpetrando violaciones que resultan en víctimas civiles o impactan en la población.
Al presentar en Ginebra el informe más reciente de la Comisión ante el Consejo de Derechos Humanos, su presidente, Paulo Pinheiro, recordó que la contienda pronto entrará en su séptimo año.

El informe se basa en 326 entrevistas y documenta las violaciones de las garantías básicas y los crímenes de guerra cometidos en Siria desde el 21 de julio de 2016 al 28 de febrero de este año.
Un caso de brutalidad especial fue el de la batalla de Alepo, afirmó Pinheiro
“Los ataques aéreos diarios sobre Alepo oriental, destruyeron de manera continua infraestructuras esenciales de la vida civil: panaderías, estaciones de bombeo de agua, hospitales, escuelas y mezquitas. Ni los orfanatos salieron ilesos”, dijo el experto brasileño.
Añadió que cientos de civiles perecieron por esos ataques, y que el sufrimiento se incrementó por el obstáculo a la llegada de la asistencia humanitaria.

El representante sirio ante la ONU en Ginebra, Hussam Edin Aala, señaló por su parte que la Comisión investigadora es parcial, rechazó el contenido del informe en lo que respecta al Gobierno de Damasco y afirmó que en el documento había muchas contradicciones.
El diplomático negó que las autoridades sirias hayan violado el derecho internacional y criticó a la comisión por “ignorar” sus esfuerzos en la lucha antiterrorista, así como por mantener la soberanía y la integridad territorial del país.

 

Por su parte, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, durante un discurso pronunciado el martes ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, dijo que la guerra en Siria ha convertido a todo el país en una cámara de tortura. Ese fue su principal mensaje.
Zeid recordó el caso de detención y tortura de niños que pintaron graffitis antigubernamentales en las paredes de una escuela en Daraa y expresó que estos mismos abusos continúan y se han extendido por toda Siria a seis años de iniciado el conflicto.
Cientos de miles de personas han muerto y millones han sido desplazadas por el conflicto sirio, al que Zeid calificó como el “peor desastre causado por el hombre que el mundo ha visto desde la Segunda Guerra Mundial”.

El Alto Comisionado declaró que los constantes vetos del Consejo de Seguridad de la ONU retrasan la esperanza de poner fin a la “carnicería“ y resaltó el horror del secuestro y la venta de niñas y mujeres yazidi como esclavas sexuales por parte de los terroristas de ISIS, así como la situación de desesperación de los habitantes de Alepo, que sufrieron bombarderos aéreos el año pasado cuando el gobierno recuperó la ciudad.

Asegurar que haya rendición de cuentas por este tipo de crímenes sigue siendo clave, agregó Zeid, y afirmó que su Oficina está trabajando para establecer un mecanismo internacional que juzgue a los responsables, de acuerdo con la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptada en diciembre pasado.