La escalada de hostilidades entre los grupos armados que operan en Idlib ha forzado el desplazamiento de 1,2 millones de personas, casi la mitad de la población de esa provincia siria, agudizando la de por sí grave situación humanitaria en la zona.

El coordinador humanitario regional para la crisis en Siria afirmó el lunes ante la prensa en Ginebra que las condiciones de esas personas son deplorables y que gran parte de los desplazados han sido desarraigados en múltiples ocasiones.

Panos Moumtzis explicó que Idlib ha experimentado una turbulencia constante y que se ha convertido en el refugio de los grupos beligerantes expulsados de otras zonas del país por las fuerzas del Gobierno sirio y sus aliados. Destacó el aumento de los enfrentamientos en las últimas semanas y que los violentos choques tienen lugar en los alrededores de las instalaciones de salud y de otras áreas civiles.

Según datos de la ONU, en los primeros cuatro meses del año 900.000 personas debieron abandonar sus hogares en Siria, el mayor desplazamiento registrado desde el inicio del conflicto. A la población desarraigada se suman más de 2 millones de personas que viven en zonas remotas de Siria y unas 11.000 que aún se encuentran sitiadas en tres áreas controladas por los grupos opositores al Gobierno.

El total de desplazados se estima en 6,2 millones de personas y 5,6 millones más han huido del país buscando refugio, además de que el conflicto ha causado cientos de miles de muertes y destruido infraestructura básica.

Se requieren fondos con urgencia: 1800 millones de dólares, mientras Siria ha recibido sólo el 26 % de financiamiento, lo que deja a los sirios en una situación de desamparo.