La evacuación de heridos del principal feudo opositor de las afueras de Damasco, Guta Oriental, comenzó hoy en las áreas bajo el control de la facción islamista Ejército del Islam, informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Según informa Efe, ayer el Ejército del Islam reveló en un comunicado que había alcanzado un acuerdo con Rusia, aliada del Gobierno de Damasco, para sacar a los heridos de la región asediada.

Este lunes, el Secretario General de la ONU, en el Consejo de Seguridad, destacó que durante el año pasado murieron más niños en el conflicto de Siria que en ningún otro año desde el inicio de la guerra en 2011.

En un encuentro sobre la aplicación de la resolución 2401, que aprobó un alto el fuego humanitario en ese país el pasado 24 de febrero, António  Guterres reconoció que no solamente no se ha producido el cese de hostilidades, sino que la violencia continuó tanto en Guta Oriental, como en Afrin, partes de Idlib y en Damasco y sus suburbios.

En concreto, tras la aprobación de la resolución, se han intensificado los ataques aéreos, los bombardeos y las ofensivas terrestres en Guta Oriental, donde se calcula que podrían haber fallecido más de mil personas.

La entrega de ayuda humanitaria a través de camiones fue limitada y la prestación de la asistencia humanitaria no fue segura, ni sin trabas ni impedimentos, tal y como específica el texto del documento, destacó Guterres.

Además, no se consiguió levantar los asedios de zonas pobladas ni la evacuación de personas gravemente enfermas o heridas.

Acto seguido, el titular de la ONU detalló los diversos contactos diplomáticos que mantuvieron, tanto él como su enviado especial entre el 26 de febrero y el 11 de marzo, con las partes enfrentadas en el conflicto. Durante ese periodo intentaron ofrecer apoyo y orientación para garantizar la aplicación de la resolución, manifestó Guterres.

Con relación a la distribución de ayuda humanitaria encomió la labor de los trabajadores encargados de prestar asistencia y protección a las personas necesitadas y destacó las amplias dificultades a las que se tuvieron que enfrentar.

Calificó de “preocupantes” las nuevas acusaciones de uso de gas cloro ya que “aunque no podemos verificarlas, no podemos ignorarlas”, e instó al Consejo de Seguridad a tratar de encontrar una posición unitaria en esta cuestión.

El Secretario General destacó que, pese a las dificultades, la falta de confianza y las sospechas debería ser posible aplicar la resolución 2401. “No podemos rendirnos por el bien del pueblo sirio”, indicó.

Guterres confía en que la reunión ministerial que se celebrará esta semana en Astana, la capital de Kazajstán, sirva para establecer acuerdos para desescalar el conflicto y adoptar medidas concretas en relación con los detenidos, los secuestrados y las personas desaparecidas.