Los 13 hospitales que operan en la zona bajo el Ministerio de Salud gazatí están colapsados y trabajan a contra reloj para atender a los más de 2.000 palestinos heridos. La falta de energía, de equipos médicos y de medicamentos, notables desde hace meses, han dificultado la acción humanitaria ante la jornada más sangrienta desde 2014.

Médicos Sin Fronteras y la delegación internacional de la Cruz Roja en Israel denunciaban el martes que todos sus efectivos trabajan incesantemente y que la situación les ha obligado a priorizar la atención hacia los pacientes más graves.

Tal es la situación, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) advertía el martes de que la elevada cifra de heridos, comparable con las de situaciones de guerra, resulta “muy abrumadora” para el sistema sanitario gazatí.