La fuerza del río Cauca ha puesto en jaque la estabilidad de la construcción de una presa en Colombia, que ya ha sufrido tres derrumbes por “una condición geológica imprevisible”.

Al menos 11.000 trabajadores luchan ahora para salvar la instalación de la central hidroeléctrica de Ituango, que corre el riesgo de derrumbarse, y evitar así una tragedia en el noroeste del país.

La compañía Empresas Públicas de Medellín (EPM), dueña de la obra, y otras empresas que participan en la construcción de la hidroeléctrica, tienen a todos los trabajadores posibles, que son unos 11.000, dedicados a la tarea de concluir la estructura y evitar que colapse.

Expertos calculan que solo la inundación del cuarto de máquinas, que no estaba terminado, causó pérdidas del orden de los 400.000 millones de pesos (unos 138 millones de dólares) y que si la presa se rompe el desastre humano y financiero será incalculable.