Irma azotó a Cuba durante el fin de semana con vientos de hasta 256 km/h que afectaron seriamente el centro de la isla, según los medios de comunicación del estado y dejó a su paso al menos 10 muertos.

En La Habana se registraron vientos de hasta 150 km/h, con una marejada (el nivel del mar impulsado por la fuerza del huracán) sin precedentes que inundó partes de la capital.

Defensa Civil informó que la “desafortunada pérdida de vidas” ocurrió en diferentes lugares del país, incluyendo La Habana, pero que algunas de las víctimas habían ignorado las instrucciones de evacuar.

El presidente de Cuba, Raúl Castro, declaró que la tormenta causó severos daños, particularmente afectando casas y el tendido eléctrico.

Añadió que la recuperación representa una inmensa tarea para la nación.

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