El Hospital Universitario La Paz ha acogido este sábado la charla ‘La microbiota como eje de un buen estado de salud’, organizada por el Servicio de Aparato Digestivo del centro. En ella se ha abordado el concepto de microbiota así como todas las enfermedades relacionadas con su alteración. Eje de la jornada ha sido también el Síndrome del Intestino Agujereado o Permeabilidad Intestinal Aumentada, una patología cuyo interés ha crecido exponencialmente a lo largo de los últimos años por su relación directa con múltiples trastornos, no solamente digestivos.

La charla ha contado con las intervenciones de la doctora Silvia Gomez Senent, responsable de la Unidad de Trastornos Funcionales Digestivos de La Paz y la doctora Sari Arponen, especialista en Medicina Interna del Hospital de Torrejón de Ardoz. La Unidad de Trastornos Funcionales Digestivos atiende al año 1.500 pacientes, de los cuales la mayoría están relacionados con trastornos puramente digestivos. Sin embargo, es cada vez más habitual que patologías iniciadas en el intestino y ligadas a la disbiosis o desequilibrio de la microbiota se relacionen o desencadenen otro tipo de patologías. En la Unidad de Motilidad Digestiva se atiende al paciente desde un punto de vista integral con abordaje nutricional y psicológico, además del estudio de intolerancias y alergias alimentarias. Estos desequilibrios se relacionan directamente con patologías como el Síndrome de Intestino Irritable, Enfermedad Inflamatoria Intestinal, Enfermedad Celiaca, cáncer colorrectal, enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad, enfermedades hepáticas, ansiedad o depresión, e incluso enfermedades neurodegenerativas como Parkinson o Alzheimer.

El Servicio de Aparato Digestivo, junto con el Servicio de Medicina Nuclear del hospital, es el único de España que a día de hoy diagnostica el Síndrome del Intestino Agujerado gracias al test de permeabilidad intestinal. Este test consiste en la administración oral de un radiofármaco (medicamento que en su composición lleva un elemento radioactivo), disuelto en agua, que en condiciones normales no atravesaría la pared intestinal. Si tenemos alterada la permeabilidad, el radiofármaco atraviesa la barrera intestinal y se elimina por la orina, de ahí a que el paciente tenga que recoger la orina de las siguientes 24 horas.