Este verano, paseando con la familia por el paseo marítimo, les pregunté a mis hijas qué les apetecía tomar. Les propuse un helado o un gofre. Paula eligió un gofre y Andrea el helado. Tenían dos alternativas y una elección, por lo que la que optó por uno de ellos descartó la otra. ¿En qué se basaron para tomar la decisión? En sus preferencias, gustos, momento de tomarlo, valoraciones personales, entre otras. Establecer un criterio es difícil pues cada una de ellas es distinta, por lo que la ciencia, en este caso, queda lejos. Sin embargo, quien eligió el helado sabía que dejaría de tomar el gofre, esa era su alternativa, su coste de alternativa o lo que hoy te invito a reflexionar, su coste de oportunidad.

En 1914 se publicaba la Teoría de la Economía Social por el economista y sociólogo austríaco Friedrich von Wieser. Su aportación fue el coste de oportunidad conocido como “el valor de la alternativa no realizada”. Es decir, ante diferentes alternativas a elegir, puedo calcular su coste de oportunidad eligiendo aquella que menor coste tenga y mayor resultado me genere.

Para mis hijas, ese cálculo no es sencillo de realizar, por lo que aprovecho para preguntarles que es lo que más les gusta de su gofre o de su helado. Al hacerlo, intento mantener una conversación en la que me describen sus gustos, sus sentimientos, cómo se sienten, cada una por la opción que han elegido. A ambas les encantan tanto los helados como los gofres, pero en esta ocasión han tenido que elegir. Es una toma de conciencia con los pequeños: están valorando sus preferencias y, algo más, se están escuchando mutuamente. Yo simplemente les acompaño en su camino.

¿Para qué el coste de oportunidad? Si lo trasladamos a nuestra realidad, podemos utilizar un dato: la riqueza nacional que tienen las familias depositadas en las entidades financieras alcanzaba la cifra de 775.300 millones de euros a junio de 2017. El Banco de España nos informaba además que era un 1,17% más que el mes anterior. Este dato es un termómetro de cultura financiera de un país y si mejoramos o no. Hablamos de liquidez a disposición inmediata, de un patrimonio que no tiene gestión y cuya rentabilidad media es entorno al 0,10%-0,30%. Cada vez que se renueva un depósito se hace a un interés menor. Sin embargo, la inflación supera el 1%. Es decir, el mero hecho del paso del tiempo nos hace perder poder adquisitivo, erosiona el patrimonio.

He tomado un fondo de inversión que se gestiona con activos a corto plazo y una duración estimada de 18 meses con una volatilidad baja para un perfil prudente o conservador, es decir, cuyo objetivo es la preservación de su patrimonio aunque no tenga apenas rentabilidad. Para poder compararlo con un depósito bancario es necesario que coincidan horizontes temporales y objetivo de obtener una rentabilidad en ese tiempo con plena seguridad y disponibilidad inmediata. La seguridad de rentabilidad explícita a vencimiento no es característica de un fondo, no se puede dar. Un depósito sí, por ejemplo, un 0,10% a un año, con renovación automática, por lo que al año siguiente seguirá dando o no ese 0,10%. La disponibilidad inmediata de los fondos es común a ambos, el fondo al valor que valga y el depósito se devuelve el capital sin interés alguno.

Pensemos un caso de un capital que lleva tres años en depósitos bancarios con renovación automática y a tipos de interés cada vez más bajos, por el hecho de la situación del mercado. En ese mismo tiempo, el fondo de inversión anterior ha obtenido una rentabilidad anualizada del 1,5%. Y aquí aparece la pregunta: ¿Cuál es el coste de oportunidad? Si tomo la decisión de elegir el depósito al 0,10% mi coste de oportunidad es “el valor de la alternativa no realizada”, es decir, del 1,5%. ¿Es mucho o es poco? Lo vamos a calcular: (0,15% – 0,10%) / 0,10% = 14 veces. O lo que es lo mismo, un 1.400% lo que dejo de ganar por elegir la otra opción. Es muy alto.

En la toma de decisiones de forma racional el coste de oportunidad es una variable de gran valor añadido, ya que una familia que lo calcula toma decisiones diferentes, por lo que obtiene resultados diferentes. Si no lo puedes calcular te invito a que pidas ayuda para calcularlo, pregunta qué otras alternativas tienes a tu disposición. ¿Encajan con tu objetivo y horizonte temporal? Después eliges.

En no elegir es otro coste de oportunidad, y puede ser elevado. Te invito a calcularlo. Con permiso: ¿Qué prefieres? ¿Gofre o helado?

Juan Francisco Martín Báñez

EFA European Financial Advisor – Asociado EFPA 12099