Recientemente, la Junta de Andalucía ponía de manifiesto su apuesta por el impulso a los procesos de digitalización en el sector empresarial andaluz. No por menos, desde el gobierno andaluz parece que han entendido que la interiorización en el tejido productivo de estos instrumentos fundamentales de transformación del engranaje de las pymes andaluzas en un marco de revolución tecnológica son piezas fundamentales que podrían conllevar a un aumento de la productividad y del beneficio tanto para las propias empresas andaluzas como para la sociedad en su conjunto.

Así, la senda trazada desde el gobierno andaluz parece clara en la apuesta por avanzar en el camino del progreso en este campo.  A esto, ha venido a responder el Plan de Acción de Empresa Digital PAED que destinará hasta el año 2020 30,3 millones de euros con el objetivo de favorecer la incorporación de las tecnologías de la información y de la comunicación en las pymes. Una acción y un instrumento el de este plan que tiene como objetivo fundamental el de la mejora de la competitividad y la capacidad productiva de las empresas andaluzas, algo fundamental a lo que tenemos que vernos abocados como sociedad al efecto de que la transformación digital permita que nuestras empresas estén preparadas para un tiempo nuevo y diferente en el que la innovación en este campo permitirá generar espacios de empleo y bienestar. Y es que España, tiene aún mucho trabajo por delante en lo que al proceso de digitalización respecta, algo que se ha puesto de relieve recientemente en el informe elaborado por el IMD World Competitivness Center. Un informe que no venía a poner en muy buen lugar a las empresas de nuestro país  en lo que a estos procesos se refiere, siendo un discreto puesto  30 de entre 63 países el ocupado por una España aún lejos de los puestos top del ranking.   De esta forma, dicho informe ha venido a analizar tres áreas de trabajo fundamentales en lo que a la industria y la sociedad española se refieren, ámbitos  como  los del conocimiento, la  tecnología y la  preparación para el futuro han sido objeto de estudio.

Al respecto, y si bien es cierto que en el marco de la Unión Europea el puesto ocupado por España en estos campos se sitúa en el 14 de 28, queda aún  trabajo por hacer como país. No por menos, si bien en el informe España destaca en relación a la buena valoración que nuestra economía ofrece en el campo de  la preparación para el futuro, son las otras dos áreas vinculados al conocimiento y la tecnología en donde palidece una España necesitada de inversión y apoyo público en colaboración privada. Son aquí, en estos campos en donde la inversión en educación  y  la formación  o aspectos relacionados con  el marco regulatorio del proceso de digitalización y de financiación para el desarrollo tecnológico de nuestras universidades y empresas, donde se refleja el  gran esfuerzo que por delante se tiene. Y todo ello sin olvidar los aspectos del capital humano y de la conectividad, aspectos estos en donde a pesar del creciente número de personas que en España  se conectan online, los niveles de competencias digitales básicas y avanzadas siguen estando por debajo de la media de la UE. Algo grave a tenor del marco de revolución tecnológica en el que nos encontramos hoy. De esta forma, los datos arrojan hoy una cruda realidad en donde sólo el 53% de las personas de entre 16 y 74 años de edad en nuestro país poseen competencias digitales básicas frente al 56 % en la UE y en donde los especialistas en TIC representan una proporción inferior de la mano de obra 2,4 % frente al 3,5 % en la UE. En definitiva, se cruzan en nuestro país peligrosos ejes de falta de inversión en educación pública, escasos estímulos a los procesos de mejora en las industrias y empresas y un preocupante escaso capital humano formado en las competencias fundamentales que la revolución tecnológica conlleva. Cruce de datos y ejes que nos sitúan ante un panorama en el que la colaboración pública y privada en consonancia con entidades vinculadas al desarrollo de procesos de formación, impulso del emprendimiento y digitalización de la sociedad, en cambio se muestran como fundamentales si queremos tener opciones como región y país de enfrentarnos a un futuro que ya está aquí.

Josu Gómez Barrutia

Consultor y emprendedor, delegado en Andalucía de The Future Society at

Harvard Kennedy School