Es la primera en 25 años que el Gobierno decide tal medida en todo el territorio nacional. Se aplicará durante seis meses para frenar las protestas en dos de las regiones más importantes del país, Oromía y Amara, tras la muerte de decenas de personas.

El régimen etíope encara un movimiento de contestación antigubernamental sin precedentes en los últimos años, con trasfondo de rivalidades tribales.

El punto de inflexión en esta etapa de protesta ocurrió hace una semana en la región de Oromia. Desde entonces los altercados se han disparado. Aquel domingo al menos 52 personas murieron en una avalancha humana provocada por la intervención policial durante un festival tradicional en el que se escucharon consignas contra el Gobierno.