La bacteria Xylella fastidiosa es capaz de infectar más de 500 especies de plantas en todo el mundo y causa enfermedades incurables en algunas de ellas con alto valor económico para la producción agrícola, como el olivo. Su gran potencial patogénico la ha convertido en una de las grandes amenazas globales para la agricultura. Un conjunto de siete organismos de investigación, coordinados por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha firmado un acuerdo con la Organización Interprofesional del Aceite de Oliva Español para desarrollar un proyecto de investigación enfocado en crear estrategias de erradicación, contención y control de esta bacteria en el olivo en España.

Este acuerdo se enmarca en el ámbito de un proyecto nacional del Programa Estatal de I+D+I Orientada a los Retos de la Sociedad del Ministerio de Ciencia, Investigación y Universidades integrado por 14 instituciones españolas, entre las que se encuentra el CSIC, que aborda el estudio de las enfermedades causadas por Xylella fastidiosa en los principales cultivos a los que afecta.

“En Europa Xylella fastidiosa afecta a más de 76 especies de plantas y se ha comprobado que se pueden producir infecciones cruzadas en especies huéspedes no habituales. Además, en lugares donde existen varias subespecies de esta bacteria existe el riesgo de que se produzcan recombinaciones genéticas”, advierte sobre el peligro de este patógeno la investigadora del CSIC Blanca Landa, del Instituto de Agricultura Sostenible.

Originaria del continente americano, en los últimos años se ha constatado la presencia de X. fastidiosa en diferentes puntos de Europa y Asia. Desde su detección por primera vez en el sur de Italia en 2013, la bacteria ha sido identificada en la isla de Córcega y en la Costa Azul francesa, así como en distintas regiones españolas. La primera detección en España se produjo en noviembre de 2016 en un centro de jardinería de Mallorca y posteriormente se ha comprobado su presencia en gran parte de esta isla, así como en Ibiza, donde ha afectado a cultivos como el almendro, la vid y el olivo y diversas especies típicas de la flora mediterránea. En la España continental, desde junio de 2017 está presente en la provincia de Alicante, donde ha afectado fundamentalmente al almendro y seis especies silvestres y ornamentales, y más recientemente, en abril de este año, se ha detectado también en un olivar de la Comunidad de Madrid y en una planta ornamental de un invernadero en la provincia de Almería.

“La diversidad genética de las diferentes detecciones de esta bacteria en la Unión Europea, con subespecies y estirpes pertenecientes a varios grupos genéticos, es una prueba evidente de que han tenido lugar diferentes introducciones independientes entre sí. Todo ello pone de manifiesto la importancia de combatir este patógeno de forma inmediata”, concluye la investigadora.