Durante el verano, nuestros hábitos cotidianos se ven modificados, aumentando el riesgo de caries y erosión dental. Esto es debido a las diferentes rutinas en nuestra alimentación, al desorden en la higiene y los cambios de temperatura extremos. Más del 92% de la población española padece caries, la enfermedad bucodental más común.

Iván Malagón, director de Iván Malagón Clinic, propone un decálogo de malas costumbres que debemos evitar y tener muy en cuenta en nuestra vuelta a la rutina diaria post vacacional si queremos mantener nuestra salud bucodental y prevenir posibles molestias y enfermedades:

1. Cuidado con los que bebemos. Evitar ingerir con frecuencia bebidas carbonatadas o zumos ácidos, pueden descalcificar el esmalte de los dientes y provocar su desgaste prematuro. Tomar café y beber vino favorece la aparición de manchas en los dientes.

2. Alerta al tabaco. Fumar, además de ser perjudicial para nuestra salud general, es muy negativo para la dentadura. La nicotina oscurece el esmalte y mancha los dientes, provocando enfermedades en las encías y pudiendo ocasionar la pérdida de los dientes a largo plazo. Además, el tabaco estimula la pérdida en la permeabilidad de las mucosas, disminuyendo la oxigenación y dando lugar al envejecimiento prematuro y a la ausencia de salud de la pieza y los tejidos que rodean al diente.

3. Importancia de las proteínas en tu dieta. Además, es recomendable aumentar el consumo de calcio, flúor y vitaminas A, C, D y K. Una dieta basada en la ingesta de proteína como base de la alimentación puede ser perjudicial para la salud, provocando que el organismo reaccione destruyendo la proteína que genera el cuerpo y no la grasa. Este déficit, además, trae consecuencias negativas sobre la salud oral, ya que condiciona la respuesta inflamatoria y favorece la enfermedad de las encías pudiendo llevar a la pérdida de dientes. Las dietas hiperproteicas además, afectan al estado inmunológico, reducen el volumen, las propiedades antibacterianas y físico químicas de la saliva y provocan un déficit de vitaminas de los grupos A, B y C.

4. Cuidado con los platos calientes. Cuando bajan las temperaturas, nos apetece degustar platos calientes, pero hay que ser cautelosos, ya que los cambios de temperatura bruscos de los alimentos (de frío a calor o viceversa) pueden provocar sensibilidad dental por afectación de los vasos sanguíneos y los nervios de los dientes. Incluso, a largo plazo, la necrosis de estos tejidos.

5. Endulzarse con moderación. Las bacterias productoras de caries se nutren especialmente de los alimentos ricos en azúcares. Es importante reducir su consumo y cepillar los dientes inmediatamente. No sólo los caramelos y los dulces están compuestos por azúcar, también los refrescos son ricos en hidratos de carbono.

  • Alimentos “light”, con cuidado. Después de los excesos del verano, nuestra intención en vigilar la dieta y bajar de peso aumenta. Hay que prestar atención a estos  “alimentos sin azúcar”, ya que son dañinos para nuestros dientes en exceso. La gente asocia “alimento light” con “alimento sin azúcar”, pero no es así, sino que son alimentos bajos en calorías, pero pueden provocar caries igual que otro tipo de alimentos, ya que contienen azúcares.
  • Además, Malagón señala que hay que moderar la ingesta de alimentos con carbohidratos. Entre los no recomendables se encuentran las patatas fritas de paquete, que poseen almidón, que se convierte en ácido quepuede atacar los dientes con una ‘vida activa’ de hasta 20 minutos. Entre los recomensables, las legumbres (lentejas o la fabada), que poseen una alta dosis de vitamina B que ayuda a evitar las fisuras en los labios.

6. Di “no” a la mala higiene. En la “vuelta al cole”, el hábito de cuidado bucal debe realizarse tres veces al día, de forma vertical y circular, con un cepillo de cerdas suaves. Una limpieza 10 está compuesta por pasta que contenga flúor, hilo dental y enjuague bucal y tiene que incluir la lengua y el paladar y masajear las encías con movimientos circulares en cada cepillado.

7. Evita algunos hábitos. Por ejemplo el bruxismo, el hábito nocivo de rechinar los dientes o apretarlos en exceso desgasta su superficie, afectando al soporte dental (ligamento, hueso y encía), lo que provoca movilidad anormal de los dientes y molestias en la articulación de la mandíbula. Puede estar provocado por tener los dientes descolocados y por el exceso de estrés, pero el dentista te ayuda a que este mal hábito desaparezca. Además, morder lápices, hielo o nuestras uñas, cuando estamos nerviosos, es un ejemplo de ello. Es un hábito negativo sobre todo porque provoca microtraumatismos en los dientes y afecta mucho a la articulación temporo-mandibular.

8. Seguir las tendencias con cautela. Como por ejemplo decorar los dientes. Las perforaciones y piercings provocan daños irreparables en la dentadura y lengua.

9. Atención a la dentadura a la hora de volver a la rutina del deporte. Una boca en mal estado puede perjudicar el rendimiento deportivo, ya que genera, entre otros: problemas de equilibrio, lesiones musculares, dolores de cabeza y calambres. Además, una alta acumulación de bacterias en nuestra boca puede ocasionar que éstas viajen por la sangre y se vayan depositando en los músculos, lo que conllevaría una pérdida del tono fibrilar que podría dar lugar a diversas lesiones, como desgarros, dolores articulares o lesiones de los tendones.

10. No visitar al dentista, aunque no tengamos ninguna molestia, puede ser un problema,  ya que son frecuentes las pequeñas fracturas en los dientes, provocadas por golpes con vasos, en las piscinas, codazos, etc. (especialmente los niños). Además, esto se puede agravar si pasa tiempo, pudiendo causar patologías irreversibles como necrosis pulpar.