Después de una noche de trabajo intenso y llamadas cruzadas con Dublín y Bruselas, la primera ministra británica, Theresa May, se ha reunido antes de las siete de la mañana en la capital comunitaria con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

Ambos comparecían poco después ante los periodistas para comunicar el acuerdo que cierra la primera fase del Brexit, tras constatar “avances suficientes” sobre los derechos de los ciudadanos, la factura de salida y la frontera norirlandesa, los tres problemas básicos marcados por la UE.

“La CE ha decidido formalmente recomendar al Consejo Europeo que se han hecho los progresos suficientes en los tres términos del divorcio para poder entrar en la segunda fase de la negociación”, indicó Juncker.

Ahora, la Comisión Europea considera que se han conseguido “garantías suficientes” en los tres campos y recomienda el paso a la segunda fase de la negociación, la que interesa más a Londres porque definirá el período de transición del Brexit y la futura relación comercial, económica y política entre el país y la UE.

En ese sentido, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha subrayado que con esa nueva fase empieza “la tarea más difícil”, ya que las diferencias entre Londres y los Veintisiete países que seguirán dentro de la UE “son demasiado grandes”.

El paso a esa nueva fase debe aún ser decidido por los 28 países miembros de la UE en la cumbre especial convocada el próximo viernes 15 de diciembre, pero todo apunta a que recibirá luz verde. Después, también debe ser ratificado por el Parlamento Europeo.