Parma, año 1996. Al volver de un descanso en sus investigaciones, los científicos descubren que los sensores de actividad cerebral de las neuronas motoras de los macacos con los que experimentaban habían registrado datos. ¡Sorpresa! Dado que este fenómeno se repitió a lo largo de varios días, decidieron colocar unas cámaras para grabar lo que sucedía en el laboratorio durante los supuestos periodos de descanso e intentar adivinar lo que pasaba.

Pasaba que un miembro de mantenimiento del laboratorio, a la vez que arreglaba el espacio, aprovechaba para tomar algunos cacahuetes de los macacos. Los investigadores observaron cómo ciertas neuronas del cerebro del macaco se activaban no sólo cuando el mismo mono realizaba acciones motoras dirigidas a una meta (coger un cacahuete), sino, sorprendentemente, también cuando dicho individuo meramente observaba cómo alguien (otro mono, o el miembro de mantenimiento) realizaba la misma acción. A estas neuronas descubiertas por el equipo de Giacomo Rizzolatti(1) las llamaron “neuronas espejo”. Estas neuronas son las que por un lado nos permiten imitar y por tanto aprender, pero una parte pequeña de estas neuronas espejo nos facilitan algo fundamental a la hora de liderar personas, empatizar. Ser capaces de ponernos en el lugar de los demás para sentir lo que ellos sienten.

Estamos en un periodo del año crucial para nuestras empresas, pues la mayoría volvemos de un periodo de vacaciones y vamos a encarar el sprint final del ejercicio. Nos enfrentamos al reto de liderar a nuestros equipos, equipos formados de individualidades que también vuelven de sus vacaciones y que necesitan de sus líderes para encauzar y optimizar esas energías que han renovado. ¿Qué clase de jefe tengo que ser, qué estilo directivo va a tener mayor probabilidad de éxito y me va a permitir dirigir eficazmente a mi equipo, hacer que den lo mejor, lograr que les parezca excitante volver al trabajo? Hay muchas teorías al respecto, sin embargo estoy con Richard Boyatzis(2) cuando, al explicar su modelo de liderazgo resonante, nos dice que más fácil y efectivo que explicarlo es sentirlo. Todos tenemos nuestro modelo de jefe ideal que no difiere mucho del de los demás y basta con hacer un sencillo ejercicio y comparar los resultados con algún colega, amigo o miembro de mi equipo. Pensemos por un lado en un jefe que hayamos tenido en el pasado y que logró lo mejor de nosotros, alguien con quien no dudaríamos en volver a trabajar y, por otro lado, pensemos en otro líder que hayamos sufrido que era realmente un zoquete, que aunque le pagaran poco en su caso era demasiado. ¿Qué hacían o decían? ¿Cómo nos hacían sentir a nosotros y a los que nos rodeaban? Nos daremos cuenta de que existen toda una serie de elementos comunes que dibujan el boceto de un liderazgo efectivo, liderazgo que podemos individualizar si somos capaces de completar ese modelo común con las peculiaridades de cada miembro de nuestros equipos. ¿Cómo puedo descubrir esas diferencias personales que van a hacer que trate de manera desigual a personas desiguales? Muy fácil, y con perdón, haciendo el mono. Observando a mi gente y sacando partido de unas herramientas que los humanos disponemos y los primates no: preguntando, escuchando y hablando y, sobre todo, observando, poniendo en acción mis neuronas espejo para sentir lo que siente mi gente y, así, poder tener la flexibilidad necesaria para adecuar mi estilo de liderazgo a las necesidades particulares de cada uno. En nuestras interacciones con nuestro equipo, en lugar de ver y oír, miremos y escuchemos. Se nos activará esa fracción de neuronas espejo que nos van a facilitar el entender a nuestra gente y dirigirlos y, por lo tanto, servirlos mejor.

No somos más especiales que nuestra gente por el hecho de ser sus jefes, pero si tenemos más responsabilidad por el hecho de ser su líder, honrémosla.

Álvaro Vioque

Profesor de ESADE, Socio de Aonia Nueva Educación – @AlvaroVioqueG

(1) htthttps://www.ted.com/talks/vs_ramachandran_the_neurons_that_shaped_civilization?language=en
(2) https://weatherhead.case.edu/executive-education/instructors/richard-boyatzis