En un nuevo informe, la Agencia de la ONU para los Refugiados alerta de que las contribuciones financieras para hacer frente a las necesidades de los más de 68 millones de personas desplazadas forzosamente a nivel global continúa reduciéndose paulatinamente.

En base a las aportaciones recibidas hasta la fecha, ACNUR calcula que cubrirá solo el 55% de los 8200 millones de dólares presupuestados para este año. Este porcentaje es ligeramente inferior al que se consiguió el año pasado, que fue de 56,6%, y se desvía un 3% de las contribuciones que se recibieron durante 2016.

Esta disminución de fondos coincide con un momento en el que se registra un aumento de la malnutrición, el hacinamiento en los centros de salud, un deterioro cada vez mayor de las viviendas y los refugios, la masificación en las aulas y la falta de escuelas, entre otras carencias.

ACNUR se encuentra especialmente preocupada por la situación en Burundi, la República Democrática del Congo, el Afganistán, el Sudán Meridional, Siria y Somalia.